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La Mujer en el Islam


El Corán es, según creen los musulmanes, la Palabra revelada de Dios por el Ángel Gabriel al profeta Muhammad (Mahoma) quien lo recitó (Qu’ran) y posteriormente, a su muerte se recolectaron todos los escritos que fueron resultado de esa recitación dando como consecuencia el Sagrado Corán.

Comenzaré hablando sobre algunos suras (capítulos) del Corán donde habla de que hombre y mujer han sido creados iguales y la salvación es para todos, como son:

49.13 ¡Hombres! Os hemos creado de un varón y una hembra…Para Dios, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme…

Según un hadit se le preguntó a Mahoma:
“Oh Mensajero de Dios ¿Quién tiene el mejor grado entre toda la gente?” Mahoma dijo: “El que más teme a Dios”.




La ética islámica con una serie de derechos humanos más la piedad, se hace posible la salvación para los creyentes y las creyentes como se menciona en el sura “La familia de Imrán”

3.195 Su Señor escucho su plegaria: “No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros (que se esfuerce por mi causa), lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros (cada uno de vosotros ha surgido del otro…
La salvación se obtendrá según las obras de cada quien y decretada por Dios, como se menciona en el sura “El arrepentimiento”.

El Corán también describe cómo será el paraíso el cual se describe como un lugar de delicia, placer y felicidad:
9.72 Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes jardines cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, y viviendas agradables en los jardines del edén…


Los hombres y mujeres son iguales en la amistad, la práctica ética y en el cumplimiento de los pilares del Islam como son la oración, la peregrinación a La Meca, la limosna legal a los pobres, el ayuno en el mes de Ramadán, como lo menciona el sura:
9.71 Pero los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros. Ordenan los que está bien y prohíben lo que está mal. Hacen oración, dan el impuesto legal y obedecen a Dios y a su Enviado. De ésos se apiadará Dios. Dios es poderoso, sabio.

Ahora entramos a la parte de desigualdad, en los siguientes suras:

2.222 En cuanto a la inferioridad que constituye la menstruación, el Corán dice lo que piensa de ella: «Los creyentes te interrogan sobre la menstruación. Responde: es un mal. Mantened apartadas a las mujeres durante la menstruación»

2.223 El hombre puede servirse de la mujer como crea conveniente y cuando quiera: Vuestras mujeres son un campo para vosotros. Id a ellas como os parezca, dice Dios. Es el hombre quien tiene preeminencia sobre la mujer
Es al hombre a quien le corresponde ser el jefe de familia, la responsabilidad financiera, y a él se deja la iniciativa del repudio. La mujer, como tal, no vale nada. La que se valora es la madre. Se desprecia a la mujer estéril. La poligamia se considera adecuada a la naturaleza biológica y fisiológica del hombre y de la mujer. La mujer es inferior.

2.282 y 4.11-14 En los testimonios y las herencias la mujer vale exactamente la mitad que el hombre.
La mujer puede ser repudiada, y el repudio pronunciado tres veces por separado durante tres meses es irrevocable, aunque el divorcio no es deseable; la mujer queda prohibida para su marido, aunque puede casarse con otro hombre. Inferior en todos los campos.

Hay otra cosa en la que la mujer puede igualar al hombre, el del vicio:
5.42 y 24.2 La mujer se menciona claramente en el Corán junto al hombre por lo que respecta a la pena legal en la que se incurre por ciertos delitos: el robo el adulterio.

33.34/35 Hay otra igualdad existente entre creyentes de ambos sexos, pues una de las mujeres del profeta se sublevó contra un discurso coránico exclusivamente reservado a los hombres. Por ello hay una igualdad perfecta entre los creyentes de ambos sexos, entre los que ayunan, hombres y mujeres, entre los que son castos y castas, entre los que rezan.

Es para acceder a esta igualdad en la virtud que el Corán les hace entrever, por lo que ciertas musulmanas consideran importante ponerse el velo, para degustar, aunque sea ilusorio, una apariencia de igualdad.

33.59 ¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto (que debe echarse por encima de sus vestiduras externas, cuando estén en público). Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas.

Pareciera que no es una orden sino más bien una norma moral en una época en la que el manto, más que el velo, evitaba la confusión entre esclavas y mujeres libres.

24.31 Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos (que carecen de deseo sexual), a los niños que no saben aún de partes femeninas. Que no batan con sus pies (al caminar) de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡Volveos todos a Dios, creyentes! Quizás así, prosperéis.

Se le pide mostrar en público sólo aquello que sea aparente con decencia, es decir, lo que un ser humano puede mostrar según la costumbre dominante y que, para los juristas musulmanes se restringe al rostro, las manos y los pies de la mujer.

El tocado usual de las mujeres antes del Islam dejaba descubierto los senos, por eso se prescribió esta aleya buscando que no se muestren ellos, más que su uso generalizado del velo.

De hecho, a las mujeres que se convierten al Islam, el hijab, el niqab o la burka es lo que se les hace más difícil de la conversión, sin embargo, lo aceptan porque es "voluntad de Dios" para protegerlas de las miradas lujuriosas.


El agitar los pies se ha extendido en las interpretaciones a la prohibición de la danza, sin que esto sea claro y seguro.

En la relación poligámica hay un trato desigual como se puede apreciar en este sura:
4.3 Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, no os caséis entre las mujeres que os gusten, más que con dos, tres o cuatro. Si teméis aún ser injustos, no os caséis más que con una sola o con una esclava. Esta conducta os ayudará a no ser injustos.

En el divorcio hay igualdad de género, como vemos en el sura:
4.35 Si teméis una ruptura entre los esposos, nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la de ella…

Sobre el maltrato que el esposo puede dar a la mujer se menciona en el sura:
4.38 Los hombres son superiores a las mujeres, causa de las cualidades por medio de las cuales Dios ha elevado a éstos por encima de aquellas y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Dios ha ordenado que conserve intacto. Reprenderéis a aquella cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis pelea…

La ley islámica, la exégesis coránica y el derecho islámico divergen en lo que respecta a las explicaciones, razones y perspectivas a tener en cuenta en los estudios de género, a lo largo de su historia